De lo profundo del intelecto (el amor)

Septiembre 2016

No cabe duda de que son grandes las teorías orientales expuestas sobre el condicionamiento humano a un inherente sufrimiento o insatisfacción que es notable en la inestabilidad global de hoy. Entendidas con esfuerzo, tampoco cabe duda de que son grandes verdades con un gran poder curativo para el atasco material que tenemos con los sentidos, y el hábito del deseo-placer-dolor.

Éstos, han sido años de desapego material a los objetos de placer; de contar con una mochila como única pertenencia; de no sufrir identificación con ninguna costumbre o tradición ni con ninguna estructura social o establecimiento político, por el mero carácter y espíritu nómadas de la experiencia, que evitan arraigo y apegos y promueven la opinión objetiva sobre las cosas; de perder todos los antiguos hábitos a placeres y deseos (y por tanto, dolores) de alcoholes, tabacos, estimulantes e intoxicantes en general, coca-colas, chocolates, helados y el etcétera que sobrepase aquello relacionado con la supervivencia básica -comida plana- bajo un propósito de economización de largo recorrido que podrá entenderse; finalmente, han sido años de continuada soledad, que es bien responsable de la conclusión de este escrito; recientemente llegué en dos ocasiones a una interesante realización que tiene tanto peso como para escribirla, aunque no diga nada nuevo que no sepamos.

El desarrollo del amor y la compasión por los demás, si es que queremos considerarlos cosas diferentes, se convierte en una misión pues son palabros universales que han sido objetivos en el viaje por su importancia y recurrente aparición en todas las esquinas sabias. Buscándolos sin encontrarlos en mí mismo, pues creo que los hemos perdido en algún lugar y a ver dónde diantres andan, he sentido algún destello como los siguientes. Sigue leyendo

dolor, placer, Calma: material attachment explained

Agosto 2016

Continuando con las verdades filosofales extraídas de los sabios indios, tal vez este sea el acercamiento más digerible que tengo sobre nuestro apego material y el extravío en nuestras vidas, a un nivel profundo pero revelador. Para los que quieren saber más sobre el dualismo placer-dolor y la cura del deseo.

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Si creyésemos que tenemos alma.

Una porción espiritual y divina de nosotros; ¿qué le pasa? ¿A qué se debe la ignorancia y el sufrimiento mental y corporal que afectan a casi todos en el mundo?

En India dicen que el alma se ha identificado con el vehículo transitorio corporal y la inagotable mente, creando el ego, y siendo molestada contínuamente por los estados transitorios dualistas de pena (enfermedad, dolor…) y delícia (salud, placer…), igual que la madre se identifica con el placer y el dolor de su bebé. Esta identificación es la razón del sufrimiento, de la jaula del ego encerrado entre nacimiento y muerte, valorando un cuerpo y mente que no somos: no lo somos si creemos en nuestra alma, lo único que existe de verdad.

Por tal identificación, llegan tendencias: el deseo por realizarlas crea ‘querer’, y ‘querer’ produce dolor. Cuanto más querer, más dolor, porque más difícil es realizar todos los quereres, con lo que el deseo (o excitaciones de la mente) es la fuente del dolor o miseria.

Deseo no satisfecho -> dolor.
Deseo satisfecho -> placer que se obtiene de objetos exteriores, que desaparece con ellos (impermanencia de todo lo que nos rodea!!!) y revive por memoria, creando deseo de nuevo -> dolor.

Este placer tiene una parte de excitación (obtener lo deseado) y otra del pensamiento de que el dolor del querer que sentía ya no está. La conciencia del querer y su realización, mentalmente, precede a la conciencia del placer real sensual: es la mente la que crea el querer, es un error ver los objetos como fuentes del placer y remedios para obtenerlo en el futuro. Si lo fuesen, la misma comida o el mismo vestido siempre darían placer a todos en el mundo; tristemente, no es así. Sigue leyendo

Del budismo o del Gita, una conclusión

Por otro lado, el budismo, cuyo objetivo no es Dios sino una perfección, liberación, nirvana, o iluminación, dependiendo de la escuela, considera que todos somos potenciales Budas, o iluminados, incluídos los mosquitos y las sanguijuelas: en nuestro ciclo de vida y muerte pasamos por muchos seres diferentes y todos tienen derecho a iluminarse alguna vez al final de esa evolución, así que matarlos o interferir en su camino es pecado y cargará karma a tus espaldas del que tendrás que hacer cuentas en algún punto de tu existencia.

Por el no matar mismo, es lindo ver a la gente tener cuidado de no matar mosquitos. Yo les daba tregua meditando en el calor y el sudor. -Pero me he cargado unas sanguijuelas recientemente caminando en Sikkim, edito, que se llenaban de mi sangre muy gordas bajo mis calcetines, dejándolos para escurrir sangre. Mire perdone, pero hay cosas que…-

Otro colega le preguntó a Buda,
-Buda, ¿por qué debemos amar a todos por igual?
-Porque en las numerosas vidas de cada hombre, todos los otros seres han sido en algún momento amados para él.

Quería decir que en el pasado, presente o futuro, todos nos cruzamos con todos en algún punto, y cada persona podría ser un amigo en otro momento de tu existencia [existencia de tu alma, burro]. Y ojo que Buda, bobadas, no decía muchas. Sigue leyendo

Lágrimas en el templo principal

Decidí esperar despierto hasta las 4.30am, la hora en que el templo abre sus puertas y comienza, la verdad, un espectáculo. De otra manera, no tengo medios para despertarme con alarma.

No sé qué clase de transformación sufrí al poco tiempo de entrar. Ya había cantos y ceremonias, pero recuerdo entrar tranquilo y cansado; me quedé junto a la masa visitante donde se me permitía y de pronto uno de los uniformados me agarra y me mete a través de los monjes devotos, por ser occidental supongo, y entré así en un espacio donde creía que no tenía que estar pero que me agarró del alma.

Hay una línea bastante delgada entre las dos actitudes que un occidental puede adoptar cuando se sumerje de golpe en una olla a presión de tradición india, donde la fé religiosa está en lo más alto de una escala en la que la fé europea está en lo más bajo.

Desde la ignorancia, se puede caminar por el templo siguiendo la corriente; sin entrar en alabanzas a cosas u objetos o deidades que uno jamás ha visto -como Jagannath-, llega súbitamente un juicio, una ridiculización automática a la actitud de una sociedad que, en el fondo de nuestra persona, tristemente, consideramos ignorante o enfermiza como mínimo, o desproporcionado, o un poco de locos. Uno no va a ponerse a luchar con la masa por llegar a tocar una vela, o que le caiga algo de agua sagrada, o por tirar unos pétalos a una deidad solo porque todos los demás lo hagan, pero sin saber realmente por qué.

También desde la ignorancia, pero con más ganas de acabar con ella, se puede, como segunda opción, entregar uno al vacío, olvidarse de quién es, de las miradas ajenas de que pueden hacer al ego sentirse ridículo y sobrecomportarse, de quién podría decepcionarse con nosotros al vernos en ciertos estados de éxtasis o hipnóticos que, repito, consideramos enfermizos desde nuestra ignorancia.

Yo evidentemente soy más de la 2ª actitud, necesito experimentar a fondo una cosa, y no superficialmente o a medias, si quiero opinar de ellao decidir si me beneficia. Empezó así, aún de noche, la siguiente experiencia. Sigue leyendo

ISKCON Mayapur (Hare Krishna)

25 julio 2016

Hay una interesante evolución de escritos en mi diario sobre las semanas que pasé en Mayapur, tierra sagrada de Nabadwip, distribuida en islas y orillas del impresionante río Ganges, Bengala Occidental, río omnipresente hasta ahora en India para mí. Van desde la circunspección al llegar y no esperarme aquello hasta un reconocimiento profundo, en decenas de hojas, de las enseñanzas que imparte esta sociedad, que son las tradicionales del hinduísmo védico pero con sus matices -Vaishnavas-, pasando por un relato lagrimoso sobre la impresionante y preciosa magia que ocurre cada madrugada en el templo principal.

ISKCON (International society for krishna consciousness) o ‘movimiento hare krishna’ son, para los que ignoramos su verdadera carrera, los Hare Krishnas; la mayor parte de nosotros solo sabe que vienen de India, que visten hermosos atuendos blancos y naranjas y tienen la frente marcada por una preciosa línea dorada, como una lanza, hasta la nariz. Y que van rapados, dan comida y cantan Hare Krishna.

El maha mantra (Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/Hare Rama Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare) es el gran mantra para la liberación. Literalmente significa ‘Oh Dios, te ruego, pónme a tu servicio’. Se considera un atajo para la purificación del alma en la era oscura de Kali Yuga que atravesamos astrológicamente. Cantar el nombre de Dios es la manera de ayudarse en el proceso espiritual al que estamos comprometidos en este plano.

El famoso religioso indio Bhaktivedanta Swami Prabhupada fue el fundador de todo esto, un alma que fue a Occidente, como tantas ojo, a extender un movimiento que me ha marcado en yomelargo. Sigue leyendo

Calcuta y Paramahansa Yoganandaji

10 julio 2016

El gobierno birmano me deniega, a última hora, el permiso de acceso por tierra al inestable estado de Manipur, India, por conflictos armados. Habiéndolo confirmado previamente por un precio regateado para ir yo solo hasta el paso fronterizo de Temu/Moreh (obligaban a contratar un guía), mi desilusión me lleva a hacer un rápido plan B: Calcuta.

Los taxis amarillos, que son coches antiguos de los años 60 (el famoso modelo Hindustan Ambassador) tal vez sean la estampa más notable de la ciudad, junto a los rickshaws. Hoy, los rickshaws son a motor o eléctricos, los llaman TOTOS, pequeños cochecines para 4 personas encajonadas. Pero ahí siguen los clásicos: a pedales, oxidados triciclos que parecen no haber sufrido renovación desde esas fotos que me marcaron de Calcuta en una clase de religión de 2º BUP, cuando el profe nos mostró su historia, o tal vez la de Madre Teresa. Los rickshaws que penetran en el corazón son los carritos, cuyas asas se levantan con las manos y se llevan a pie: hombres escuálidos, viejos, arapientos, de piel muy negra pero pelo y barbita blanca, héroes admirables que tienen fuerzas para tirar cada día de uno por 12 rupias la carrera (18 céntimos).

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Mindfulness (SATI)

Mindfulness es la traducción inglesa de una palabra molona del Pali: SATI. Todavía estoy buscando una traducción al español perfecta, pero a veces el inglés tiene mejores desinencias o sufijos, para montar palabras. Llamémoslo, de momento, ultra-atención.

Podría ser una actividad, algo que experimentar; con palabras se puede describir mientras recordemos que las palabras son punteros apuntando a objetos simbólicos de la mente, y que mindfulness es pre-simbólico, aunque ahora está pasando en tu mente muy sutilmente en periodos rápidos como para captarlo.

Cuando te das cuenta de algo, hay un instante de pura consciencia antes de que la conceptualices o identifiques, un muy muy corto instante de mindfulness. Mientras enfocas los ojos en un objeto, antes de ‘objetarlo’, etiquetarlo y segregarlo del resto de la existencia, antes de pensar ‘Ah, es un nabo’, esa pura experiencia no-mental, es mindfulness. Es como lo que ves por el rabillo del ojo y no con la visión central enfocada, y procesadora.

Nuestro hábito es procesar la percepción en los 4 pasos descritos anteriormente hasta el ‘shankara’ mismo, la reacción, y lo peor, involucrándonos en una cadena de pensamiento simbólico acerca de ello. ‘Un nabo, cuánto hace que no como un nabo, será bien nutritivo, con qué se cocina un nabo, a Fulanita le molan los nabos, a mí la verdad no’. Sigue leyendo

Meditando con birmanos en tierra de budismo

Estoy en tierra de birmanos, y ellos saben. Aquí nació maestro Goenka, el máximo responsable de que la ciencia del Vipassana haya llegado tan lejos en Occidente y en el mundo. En un centro de meditación tengo las facilidades, me cuidan, guardan mis posesiones materiales, me dan de comer, me he introducido en el entorno apropiado de un monasterio.

Una de las cosas que no voy a olvidar de este lugar es la evolución de frescor y sonido que experimentamos desde la mañana -4.00 am- hasta la noche en la silenciosa sala de meditación. Los grillos aún nocturnos, las cigarras del alba, los pájaros, las lecturas en megafonía lejanas del Tripitaka por monjes de algún otro monasterio, de nuevo los grillos en el oscurecer. Y mi respiración, claro.

Pero no estoy aquí para escuchar cigarras sino para escucharme a mí, y el ruido de mi percepción. Son 11 días con voto de silencio, así que es lo que me queda. Alternativamente, escucho al difunto maestro, su voz grabada con mensajes bien escogidos. De ellos, aprendo los siguientes puntos.

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“Bhavatu Sabha Mangalam”, dice el maestro tras muchos de los cantos que preceden una sesión de meditación silenciosa. Significa ‘que todos los seres sean felices’. Sigue leyendo